Israel Rico Iniesta

 Querido vecino, querido festero:

Después de un año, nos volvemos a encontrar. Tú, que vuelves a recibir con entusiasmo esta publicación, sabes que las FIESTAS por fin, han llegado y con ellas, el reencuentro con las luces, la pólvora, las banderas y estandartes, las carrozas, gachamigas, chocolates, confetis, flores, … y sobre todo, ha llegado el momento de dar rienda suelta a nuestras EMOCIONES:

Al miedo, a que todo salga según lo previsto, tal y como lo hemos diseñado, buscando la perfección en cada traje, en cada maquillaje, en cada teja y cada faja, que todo esté bien colocado, que cada casco esté reluciente, convirtiéndonos en nuestro jurado más exigente.

A la tristeza,  por el recuerdo de los que se marcharon y que mil momentos festeros nos los traen a la memoria. Por los errores cometidos, aún a sabiendas de que nadie más se ha dado cuenta. Tristeza al comprobar, que no todos disfrutan como nos hubiese gustado.

A la ira, aunque esta quede aplacada, y los enfados porque el lugar en el que nos han colocado no nos gusta o no cumple con lo estrictamente acordado, serán menos enfados;  porque el toque de atención dado por la organización, será respetado; porque el menú que cualquier otro día del año no nos gusta, estos días será de nuestro agrado.

A la alegría, la de ver a tu hija desfilar por primera vez. La que se produce al abrazar a tu amigo que no consigue contener la emoción cuando ve a su nieto vestido de manchego. La alegría de crecer junto a tu Grupo Festero o Comparsa,  y sentirlos como parte de tu familia, la misma que sientes al tener cerca a los tuyos en momentos especiales. Esa alegría que desprende el color que cubre nuestras Fiestas.

Emociones que revolotean cada 30 de Abril al escuchar la traca y el Volteo de Campanas, cuando todo se transforma y comenzamos a soñar, cuando por unos días, Almansa se llena de bravos guerreros en defensa de nuestro Castillo, de princesas que sueñan con convertirse algún día en Reinas, de abuelos que recuerdan otro acontecer festero; y de sentimientos, al observar como la piel de nuestra Reina de Fiestas se eriza al dar comienzo todo, ante ese beso cómplice de algún acompañante a su Abanderada, o la mirada amiga que lanzamos a esa persona que nos sigue atenta sabiendo que estamos disfrutando de un acto.

Y entre todos esas emociones, entre todos esos sentimientos, el que nos embarga a todos: nuestro amor a la Patrona, la que nos llena de miedo y nervios justo antes de ofrendarla, la misma que nos entristece cuando mirándole a los ojos, le pedimos porque los que marcharon estén junto a Ella viéndonos, la que nos enfada cuando algo no sale como esperábamos, pero sobre todo, la que nos alegra el alma con su precioso rostro, Ella, nuestra VIRGEN DE BELEN, a la que debemos todos los momentos que viviremos.

Por Ella, y porque es el momento de dejar volar nuestras emociones, os deseo que viváis unas Fiestas llenas de sentimientos, que las conviertan en recuerdos imborrables para todos.

¡Felices Fiestas!

Israel Rico Iniesta
Concejal de Fiestas